El final, y el principio, de los Buenos Tiempos


Vicky Chávez en Buenos Tiempos.

En mi lista de películas que más quería ver este año, o del próximo, solo hay una que probablemente, y lamentable, no veremos en cines, ni aquí, ni en ningún otro lugar del globo. Tal vez en el line-up de algún festival o muestra de largometrajes ultra-independientes. ¿Por qué? La situación es una extraña. Verán, estar sentado al lado del director de una película, mientras te la proyecta (o al menos un corte semi-final de lo que será la película) personalmente constituye un gran reto.

Primero, el reto es que no se trata de un cortito de 15 minutos, media hora tops. No. Esto es lo que se conoce como feature film. Ochenta y tantos minutos de duración mínimo. Y aunque si, vemos películas diario, rara vez la película la dirigió tu compa. Hace más de un año, si no es que dos, José Paredes, el cineasta tijuanense, me planteo como inception la idea: “Voy a hacer un largometraje”. Terminando esa sentencia me acorde de por qué la mayoría, yo en un su momento, intentamos entrarle al mundito del cine aquí en la cola de México/el pito de USA. Con cada cortometraje, video experimental, reportaje televisivo, documental urbanoide, etcétera, estábamos dando un paso a lo inevitable: Hacer películas.


Marcio Moreno.

Todos nacimos viendo Star Wars, Las Tortugas Ninja o cualquier mega-producción de Steven Spielberg (los intelectuales dirán que no, pero pues alégale al umpire). Que con el tiempo nos hayamos curtido en Lynch, Jarmusch o Tarantino; Godard, Bergman o Passolini, ya es cosa de cada primate, pero aun así, todos estos Cthulhus del cinema se han ganado su estatus ensamblando largometrajes.

En los últimos años el catalogo de películas made in Tijuana ha crecido bastante, teniendo en consideración que desde el Todos Los Viernes Son Santos (1996) de Hector Villanueva no se hacía nada. Yan She: El hombre que espera, la inconclusa pero prometedora El Tesoro de C.H., la chigona serie El Porvenir (que técnicamente no es una película, pero por el running time total y la escala del proyecto, bien puede entrar en la categoría) y una favorita pero por las razones equivocadas, Sin Pecado. Los largometrajes producidos en la ciudad son un tema en el cual me mantengo mega-optimista y receptivo, es por eso que ver Buenos Tiempos, la más reciente opera de José Paredes, era algo que tenia comiéndome de ansias.

Trailer de la movie:


La película cuenta la historia de varios personajes, tres que podrían considerarse protagonistas (Luis, Angel y Nayeli) a punto de asistir a una reunión de la prepa, después de algunos añitos de haberse graduado. En el proceso de nervios previo al party, descubrimos las historias inconclusas, o por concluir, que cada personaje lleva arrastrando consigo, sobre todo cuando les cae el veinte que están a horas de enfrentar a sus fantasmas del pasado. Todos, en algún momento, nos hemos quedado emocionalmente agarrados a un ¿Qué hubiera pasado si…?. Estos personajes se hacen la misma pregunta, y aunque la mayoría ya están en otro momento de sus vidas, una más madura, el drama y la tensión de Buenos Tiempos nos agarran de ahí.

Las interpretaciones, a pesar de que la mayoría son no-actores, fluyen todo el tiempo. Puede que esto se deba tanto al feeling vérité que tiene la película o a los diálogos escritos tan naturales, como sea, ambas son habilidades que Paredes ha demostrado trabajo tras trabajo, y aquí en Buenos Tiempos, de manera muy personal, creo ha dejado su obra cumbre so far. Mención honorifica a las escenas entre Sergio Valdéz (un personaje con el que tuve bastante empatía) y Mariana Cabrera. Hay un momento mágico entre ambos que me tenía, literalmente, sentado al borde del sillón. Sin duda una de las mejores interacciones entre dos personajes jamás captadas en pantalla dentro de un proyecto tijuanense. Quería llorar. Word.


Sergio y Mariana.

Hay algo con lo que tengo que concluir: La movie no es perfecta, pero ¿Qué película lo es? En ningún momento esta es una aseveración para destruir el trabajo, al contrario. Es más, sin duda José Paredes es el mejor, si no el único, exponente del mumblecore en Tijuana. Google it. Es un género legítimo. A lo que me refiero es que son muy notorias las razones que le dan nombre a la productora del film “Cero Budget”. Paredes es uno de esos directores que no pueden estar trabajando sin dinero. Alguien le tiene que dar PERO YA un millón de dólares. Lo mencionaba hace rato, Buenos Tiempos es la mejor obra de su filmo/videografía. Es la cherry que decora el pastel de su trabajo en el séptimo arte pero para su próxima feature, que por ahí se que se viene otra, el muchacho debe expandirse lo más que alcance. Proyectos grandiosos como El Porvenir nos han demostrado que los límites se pueden empujar hasta el tope. Sí, siempre el pedo es el dinero pero José Paredes, el mejor storyteller que tiene esta ciudad, sin duda nos puede ofrecer un trabajo superbo.

Mientras que los personajes de la película batallan por asimilar el final de los buenos tiempos; cineastas, críticos, cinéfilos, observadores comunes y corrientes de la ciudad, los exhorto a motivarse con el nacimiento de una nueva ola. Vamos a empezar hacer y ver películas. Vamos a dejar de ser tan prejuiciosos. A echar de menos al cinema local. Soportemos a nuestros buddies que laboran en el cinema local, sean del género que sean. ¿Quieren una industria? Desde afuera ain’t gonna happen. Vamos a producir. Vamos a apoyar. Recomendar. ¿Ya dije producir? Vamos a salir a las calles a filmar. Para el 2012 quiero ver más largometrajes hechos aquí en mi casa.

Muchachos, los buenos tiempos comienzan ya.


José Paredes (centro inferior) y el cast & crew de Buenos Tiempos

Jesús Brijandez - martes, 6 de septiembre, 2011
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