La noche que los muertos caminarán sobre la tierra



Texto originalmente publicado para la revista Diez4

Hay un dicho que dice: “Si algo no te gusta, sácalo a las calles”. Sea una inconformidad que nos acosa o un mueble que nos estorba. Sácalo a la calle. Desde que el hombre es hombre y nacen sus ganas de ejercer poder sobre los demás, se puede sugerir que las viejas tropas de espada y sandalias eran una marcha ante lo molesto. Salpicada de sangre, pero una marcha al final. Ha sido en las recientes eras donde se ha establecido que las marchas deben ser pacificas y coordinadas. Derechos de la mujer, raciales, migración, estudiantes, defensores de ex-alcaldes criminales. Todos toman ese gran escenario de concreto con un micrófono, o en el más alternativo de los casos, un megáfono, para sentir por un ratito que están haciendo la diferencia.

Cuando nos asomamos dentro de los últimos 10 años, una nueva forma de caminata está dándole vueltas al mundo. Con objetivos inciertos a simple vista y difícil de controlar, una horda de zombis está ocupándolo todo. Olvídate de los que no sueltan el Blackberry o el iPod, sino hablo de verdaderos muertos vivientes come-carne, putrefactos y contagiosos. Okey, no son de verdad, pero cientos de jóvenes y jóvenas en disfraz se citan cierta fecha y en cierto lugar para sacar algo. Aquí no se trata tanto de la pose, a menos que seas el emo-kid que aun no se da cuenta ya no estamos en el 2008, si no de anunciar el gusto por, entre otras cosas, un cine que histórica y cognitivamente esta desvinculado a lo social, oséase el de horror.



Cuando George A. Romero hizo Night of the Living Dead en 1968, de su propia voz se ha escuchado que nunca intentó crear un discurso político. El muchacho de 28 años solo quería hacer su película sin darse cuenta que al haber puesto a un afroamericano como el estelar, para finalmente asesinarlo de un tiro, cambiaria el rumbo del cine para siempre. El 4 de abril de ese mismo año, Romero y compañía empacaron todo y salieron desde Pittsburgh con rumbo a Nueva York para exhibir su trabajo. En el viaje, por la radio, escucharon la noticia de que Martin Luther King Jr. había recibido un disparo en la cabeza.

Desde entonces, el cine de zombis se convirtió en una alegoría de algo mas grande, Night of the Living Dead se volvió una referencia obligada del género y sin duda las zombie walks (caminatas de zombies) no nacerían como lo que hoy son.



¿Qué son? Posiblemente una declaración de que los verdaderos autómatas de la modernidad somos nosotros, bajo capas de maquillaje y jarabe de maple con colorante rojo. Posiblemente también son una crítica al elitismo, racismo, o cualquier “ismo”, al sugerir que los zombis no excluyen, muerden e infectan a todos por igual. Otra posibilidad incluso, y es la que más me gusta, son una ocasión para adornar las calles con un horror show montado, a diferencia de aquel que permea en la media y circuitos narco-políticos que una ciudad como la nuestra hospeda muy, muy bien.

Paola Hernández se ha encargado de ensamblar una histórica primer zombie walk en nuestra Tijuanita para el próximo 29 de octubre de este año. Fecha que, por su cercanía al Halloween, me veo obligado a exhortarlos. Vamos a reapropiarnos de un ahora festejo para niños y tratar de hacerlo cool otra vez.

Zombis, caminantes, estudiantes, fotógrafos, maquillistas, observadores, videoastas, bellezas americanas, come sesos profesionales, bloggers, modernitos que les gusta poner “attending” a todas las peticiones del facebook. Todos ustedes están invitados a la noche que los muertos caminaran sobre la tierra.

Y hablando de facebooks, pueden seguir los pormenores de la fiesta en facebook.com/zombiewalktj

Jesús Brijandez - domingo, 3 de julio, 2011
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