Iron Man 2



Robert Downey Jr. regresa con uno de los mejores personajes, no solo interpretados por el, sino del mundo comic trasladado a la pantalla. No hablo necesariamente del Iron Man, la armadura rojo-dorada, ya que me da la impresión es solo un medio para un fin. El fin de Tony Stark para satisfacer su ego. Parece que la paz mundial o los actos desmesurados de guerra le van y le vienen. Mientras signifique fama, fortuna (que no necesita, ya que seguramente contratar, y entrenar, a las iron vedettes ha de costar lo mismo que alimentar a 50 familias) y tener el spotlight mediático son suficientes recompensas. Lo cual esta bien para variar, ya que uno se cansa de heroes que “realmente” les importa el bien común.Tomemos a Batman por ejemplo, otro millonario que se daría un tiro con Stark. Oscuro y con un pasado tenebroso, su apariencia vampirica es algo contrastante con su lucha diaria contra el crimen de ciudad Gótica. ¿Le importa de verdad? Se puede argumental que Bruce Wayne también opera en un sistema del yo, donde con cada criminal que apresa esta resolviendo su propia venganza, al menos en su trastornado interior. Pero, como todos los egos, nunca serán satisfechos.



En esta ocasión el villano Ivan Vanko, interpretado por Mickey Rourke, personaje que prometía mas en los avances, pero en la totalidad del film me ha parecido que se queda corto, aunque siendo sinceros, metiendo a Batman de nuevo (y por ultima vez) el Joker de Heath Ledger nos arruino, con su genialidad, a los villanos de comic. Al menos Rourke cumple bien la función de demostrar que Tony Stark, y su ego, aun con disfraz de hierro, son vulnerables. Uno de los puntos que más amé de la película es la relación sentimental que existe entre Tony y Pepper Potts. Gwyneth Paltrow y Downey Jr. tienen una dinámica pocas veces capturada en cintas que no están enfocadas principalmente en la love story. Incluso se puede decir que no existe una love story per se, ya que los personajes sostienen un romance encubierto, casi familiar, donde existen insinuaciones eróticas y a la vez parecen solo un par de amigos unidos, mas allá de su evidente atracción (o incluso un pasado/presente sexualmente activo), por un vinculo indescriptible para la sociedad moderna. En fin, tal vez solo tenemos a un par de buenos actores, que llevan la sutileza del amor implícito a otro nivel.



El segundo punto bueno de Iron Man 2, para mi, no para los espectadores que tuve a mi lado durante la proyección, es la subdosis de acción que la película entrega. Mi favorita es la secuencia de acción cerca del final que visualmente es maravillosa, aunque me quedo mas con cualquier pelea de District 9, el realismo de la falsa cámara “real” es cada vez más convincente. La movie en general se siente como un planteamiento para una posible (ya oficial) Iron Man 3 o para The Avengers, pero esto la forzó, claro está, gracias al director Jon Favreau y su cast top of the pops, a enfocarse en lo que Hollywood regularmente deja de lado en sus meta-producciónes: El desarrollo de personajes. La mayoría parece caricatura, pero lograr buenas caricaturas no es trabajo fácil, y vamos, Samuel L. Jackson siempre hará cool una película (excepto las secuelas Star Wars, esas nadie la salva), más cuando hay tenues homenajes a Shaft y a Pulp Fiction. Me gustaría decir lo mismo de Scarlett Johanson, pero vestirla en un sexy outfit no compensa por una aparición casi inexistente que, si no fuera por lo mismo que Johannson es una mamacita, habría que demandar al sujeto que le dio el papel.



Iron Man, como la mayoría de los super-héroes de la historieta norteamericana, nos sirven para dibujar símiles entre ellos y los ideales de supremacía, el auto-inducido sense de hacer el bien, mediante la guerra, del gobierno americano. Iron Man es un arma. Una herramienta que destruye. Un artefacto tecnológico que mediante la destrucción, y seguramente la muerte, logra la paz en el mundo. Son las tácticas de miedo. Un mensaje así como: No te metas con USA o te persigue el Iron Man. Claro, la película no intenta ser patriota intencionalmente, al parecer. Son ideas que, como en México con el catolicismo o el machismo, se vienen enraizando de generación en generación. Menor en las que siguen, pero inducción formativa al final. Los villanos para la película, son los extranjeros, en especial los rusos, para variar, pero el ojo entrenado, notara que la nacionalidad es indiferente. El terrorismo es cosmopolita. Hasta abarca a los robots. Sin revelar mucho del final, los droides de la expo Hammer sirven para recordarnos esto.

¿El fin justifica los medios? Iron Man dice que si. Lo que me da miedo es desconocer ese fin.

Jesús Brijandez - miercoles, 21 de julio, 2010
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