Inception

por Joey E. Muñoz



Cada par de meses sale una película con tanto hype injustificado que crea una expectativa de excelencia, y si en verdad no es excelente, el público no logra aceptarlo. Vamos a aclarar algo, nunca he tratado de ser la persona que arruina la fiesta diciendo “alguien orinó en el ponche”. Todos saben que el ponche tiene orines, pero por alguna razón lo niegan. Supongo que no ha de saber tan malo mezclado con tanta azúcar. Otra cosa que aclaro antes de empezar, la película me gustó, soy uno de ustedes. Ahora hablemos de lo bueno y de lo no tan bueno.



La premisa más original del verano, es verdad: Un grupo de personas que entran a los sueños para sacar información son asignados para meter una idea a la mente de un empresario. El líder de este grupo ganará el derecho de ver a su familia si logran el objetivo. Christopher Nolan trabaja este concepto dentro de lo seguro, su visión de los sueños funciona de tal manera que un extraño al sueño nunca lo podría distinguir de la realidad. Los sueños no son surreales, más bien son imitaciones de la vida, donde todos portan traje y se ven muy apuestos. Honestamente, si mis sueños fueran así me daría miedo dormir por el aburrimiento que me espera. El sueño no cabe en el mundo real y viceversa, pero la película logra hacer que ambas cosas lleguen a ser lo mismo.

Pero estos sueños no son aburridos, están llenos de acción y riesgo, solo que sí son muy fríos y meticulosamente planeados. Algo así con el guión, el cual se ata al concepto de robasueños, haciendo cada vez más difícil la progresión de personaje. Es chistoso como uno puede imaginar que entrando al subconsciente (término muy utilizado en la película mas no utilizado en la psicología moderna) uno puede conocer mejor al personaje, pero el personaje no es una entidad metafísica, es carne y hueso, un cuerpo, y ese cuerpo permanece inmóvil durante gran parte de la historia. Por otra parte, Nolan es muy bueno en estructura, y logra que cada momento, cada efecto y cada cambio mantengan al espectador despierto y atento. Atención, otra palabra clave que me dijeron que necesitaría para disfrutar la película, pero no es tan complicada, está convoluta.



Entrando a lo técnico, Inception tiene una serie de efectos maravillosos de ver, casi siempre atados a la gran trama. La cuestión de la edición es la misma que The Dark Knight, un desmadre. No al punto de ser incomprensible, pero hay cortes muy fuera de lugar que están insertados por cuestiones de ritmo y truquear golpes o stunts. La música de Hans Zimmer es bastante buena, pero si se fuera a ver la película con puro track de música nunca habría silencios. Es una cuestión de menos es más.

En general la película tiene muchas similitudes a Matrix, es inevitable hacer comparación. Una ocasión vi un poster de Matrix que decía: “Alguna vez leí el prólogo de un libro de filosofía”, en este caso podría llamarse: “Alguna vez platiqué con un psicólogo New Age”. Esto no es malo, aunque parezca burla. El hecho que Hollywood le dé oportunidad a estas películas con cimientos en ciertas ciencias o filosofías, es algo para celebrar. Inception no es la gran odisea cinematográfica, pero es un blockbuster muy efectivo que propone buenas ideas, por más simplificadas que estén. Un buen elenco, una buena premisa, grandes efectos y enredos de trama que solo significa “verano”. Por más fría que sea la ideología de Nolan respecto al mundo de los sueños, se le aprecia que haya extendido un concepto nuevo a lo que parece ser su máximo esplendor. Nadie tratará de imitar lo que hizo, pero prefiero que se hubiera dedicado a hacer Batman 3.

Spoiler Alert: La última toma es la manera en la que Nolan le dice a su audiencia “Llevamos aquí dos horas y media, ¿Quieren un final apropiado?” Y le saca el dedo a toda la sala.

Joey E. Muñoz - sábado, 24 de julio, 2010
Publicada originalmente en cinedetucora.tumblr.com

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