Drag me to Hell



El contenido de las películas es ficción basada en una realidad, o varias realidades, dependiendo de los involucrados. Desde el director, guionista y demás creativos, pasando por los técnicos, por ejemplo, los encargados de las luces. Imaginemos una película sobre fantasmas. Independientemente de su postura ideológica, de si los fantasmas existen o no, sabemos que es un tema sobrenatural, el cual podemos catalogar como ficción en el campo de la hipótesis. ¿No?

Por mas irreal que pueda sonar una premisa, la verdad es que hay varios factores físicos, por ende reales, que componen esta ficción. Desde la exposición fotográfica de la película. La arquitectura de los sets. Las criaturas atómicas que entregan los diálogos pre-escritos en algún papel. En fin. Un montón de realidades que terminan entregando una buena, o mala, película de fantasía y/o ficción.

Arrástrame al infierno viene en forma de petición, casi reclamo. Arrástrame. No de manera agradable, ni necesariamente en contra de mi voluntad. Solo arrástrame al infierno. También el titulo supone una situación sobrenatural. El infierno. Igual podría tratarse de una metáfora o mera poesía, pero desde los primeros minutos entrada la película, somos expuestos a una demostración de que el infierno si existe, al menos dentro de los terrenos de esta ficción creada por Sam Raimi.

ALERTA SPOILER
Dando por sentado que el averno existe, todas las actividades contenidas en esta película son justificables. Sobre todo al final donde podemos decir que el “bien” triunfa. Y no triunfa por su manifiesto. Sino por su ausencia. En el catolicismo, la voluntad de Dios, incluso como castigo, se califica como presencia divina. Una condena del todopoderoso, aunque terrible y tormentosa, puede valorarse como el triunfo del bien. En esta película Dios no hace su cameo, pero si el demonio. En una ficción donde el Diablo existe y tiene presencia con los personajes principales, es de asumir que su contraparte ronda el set de alguna manera. En una película sobre pescadores, se asume que hay peces, aunque nunca los veamos en pantalla. Y esta bien. Dios no es importante aquí. Para Raimi es más divertido contar la versión del chamuco. Después de todo, no esperaríamos que el hombre que nos trajo Army of Darkness nos viniera con sermones de por que hay que ser buenos. No. El mejor nos contara que pasa si no lo somos.
FIN DE SPOILER



Christine Brown (Allison Lohman) le niega un nuevo préstamo bancario a la señora Ganush para mantener su casa. La viejecilla suplica, algo que dice nunca haber hecho antes. Aun así, Christine le avienta a los de seguridad encima. La señora Ganush, repugnante y vomitiva, ahora le viene a echar una maldición a la chica como venganza. Christine se va ir al infierno en tres días, y no hay nada que pueda hacer para evitarlo ¿O lo hay?

La película está repleta de brincos, shocks y repulsiones. La pelea “mano a mano” dentro del carro es genial. Miedo y risa, un par de emociones difícil de parear. Pero solo tengo dos palabras: Evil Dead. Pareceria que Samuel M. Raimi no pensó dos veces cada escena. “Aquí habrá un yunque suspendido en una cuerda, justo encima de la cabeza de la doña…” Como si se tratara de un episodio del coyote y el correcaminos. La escena de la posesión también les volara los calzones.



Hago una alerta final, pero esta no es de la trama, ya viene como observación personal. Si no son fanáticos de Raimi o su mitología, eviten esta película. Si esperan una tradicional película de terror, tampoco la vean. Es un humor muy negro y macabro y casi como tomado directo de los dibujos animados. Es fresquitud en una cartelera llena de remakes, reboots y recochinadas que se promueven como cine de género. El trailer pretenciosamente lo anunciaba: “El retorno del verdadero horror.” Bueno, pues el trailer no estaba equivocado. Si creen que miento, pueden arrastrarme al infierno el día que quieran.

Jesús Brijandez - domingo, 13 de septiembre, 2009
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Avance de la película:

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